Lo que muchos no saben sobre los edulcorantes

Seguramente ya habréis escuchado o leído en algún sitio lo perjudicial que es el azúcar para nuestra salud. La cuestión que os sugiero ahora es la siguiente: ¿Es perjudicial sólo el azúcar que añadimos nosotros a las bebidas y/o alimentos?, ¿Son mejores los edulcorantes?, ¿Todos los edulcorantes son iguales? Veamos pues qué podemos aprender con estas preguntas.

Para empezar por el principio debemos saber que es la OMS(Organización Mundial de la Salud)la que recomienda una ingesta reducida de azúcares simples, ¿Por qué esta recomendación? Pues entre otras cosas porque se ha demostrado que el consumo excesivo de azúcar se ha relacionado con un incremento en el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Del mismo modo, una ingesta reducida(por debajo de 25g diarios)producirá beneficios adicionales para la salud. Para que tengamos idea de cuánto son 25g, tomemos como referencia que un terrón de azúcar equivale a 4g.

Muchos de vosotros creeréis llegados a este punto que no llegáis a consumir los 25g, el pensamiento puede ser que si por ejemplo tomáis tres infusiones al día y en cada una echáis un terrón de azúcar, todavía os queda margen, ¿No? Pues por una parte ese razonamiento tiene sentido pero el problema real que arrastra el tema de los azúcares simples es que vienen ocultos en infinidad de alimentos que, a priori, pueden parecer saludables ya que, no sólo la bollería industrial y las bebidas gaseadas traen cantidades ingentes de azúcares sino que muchos de los productos “light” y “bajos en calorías”(entre muchos otros)vienen cargados.

Hago un parón necesario para invitaros a ver la siguiente web: www.sinazucar.org para que le echéis un vistazo a las fotos en las que se ve la cantidad de azúcar que llevan algunos de los productos que vemos a diario en las estanterías de nuestro mercado.

Queda evidenciado que no sólo consumimos el azúcar que echamos a las comidas o bebidas de manera consciente, si no que también lo hacemos de manera “inconsciente” a lo largo del día consumiendo productos que, bien por la categoría en la que se encuentran o bien por desconocimiento, llevan mucha cantidad de azúcar.

Por ello lo primero de todo es tomar conciencia; saber qué cantidad de azúcar estamos consumiendo cuando compramos un producto(de ahí la importancia de la lectura e interpretación de etiquetas)y ser consecuentes, es decir, si me compro una palmera de chocolate sé que tiene mucho azúcar y soy consecuente con ello, debe ser algo excepcional. Pero cuidado si compro los cereales “light sin azúcares añadidos”, creo que lo estoy haciendo genial y en realidad estoy consumiendo muchísima cantidad.

El segundo paso a dar es elegir qué tipo de edulcorante añado de forma consciente a bebidas y/o alimentos a lo largo del día. Bien, para ello empecemos por el principio.

¿Qué es un edulcorante? Un edulcorante es un tipo de aditivo alimentario que es capaz de darle sabor dulce a los alimentos. Se pueden clasificar de varias maneras: según su naturaleza(naturales o artificiales) o según su contenido calórico(calóricos o acalóricos).

El edulcorante calórico natural por excelencia es la sacarosa(para que nos entendamos, el azúcar de mesa), es utilizado como patrón de endulzamiento y aporta 4Kcal por gramo.

Dentro de los edulcorantes calóricos artificiales están los llamados polialcoholes: manitol, sorbitol, xilitol, glicerol, etc. Estos, consumidos en grandes cantidades pueden actuar como laxantes, por ello debemos tener cuidado.

En el grupo de los edulcorantes calóricos naturales están la miel, jarabe de arce, azúcar de palma, azúcar de coco, etc. éstos tienen un índice glucémico parecido al azúcar blanco, por lo que en realidad no son mejores ni peores. Para que lo entendáis el Índice Glucémico(IG)es una medida de la rapidez con la que un alimento puede elevar su nivel de azúcar (glucosa) en la sangre. Únicamente los alimentos que contienen carbohidratos tienen un IG, es decir, los alimentos tales como aceites, grasas y carnes no tienen un IG.

Dicho de otro modo, al final todos ellos son azúcares simples que pasan rápidamente a la sangre.

En el grupo de os edulcorantes acalóricos artificiales están la sacarina, sucralosa, aspartamo, etc. Ya es bastante extendido que la sacarosa se obtiene mediante síntesis química del tolueno o de otros derivados del petróleo, por lo que no debe ser la primera opción. El aspartamo por su parte es fuente de fenilalanina, sustancia a la que hay muchas persona intolerantes; y todos ellos suelen contener sal en sus presentaciones en el mercado, dato a tener en cuenta en caso de personas hipertensas.

Por último están los edulcorantes acalóricos naturales. En este grupo se encuentra la Stevia. Es natural, tiene un Índice Glucémico(IG) = 0, es apta para cocinar y controla la caries dental. Visto así parece que es lo ideal, ¿Verdad? Pues bien, detrás de este gran producto hay un gran “pero” y es que, al igual que pasa como expliqué anteriormente con muchos de los productos “light”, es importante fijarse en el etiquetado ya que muchas de las presentaciones que hay en el mercado en forma de Stevia son de todo menos Stevia. Muchas de las presentaciones no indican el % de Stevia que llevan, algunas llevan en su formulación alto % de otros edulcorantes que tienen Índice Glucémico(recordemos, rapidez con la que un alimento sube los niveles de azúcar en sangre) y otras no pasan del 1% de Stevia(acompañadas igualmente de otras sustancias), por ello lo que a priori podría ser un estupendo sustituto del azúcar blanco en realidad no lo es.

Llegados a este punto intuyo que la pregunta es la siguiente, ¿Qué solución hay para evitar el azúcar blanco? Bien, lo primero de todo y, siento ser tan pesada: lectura de etiquetas.

Segundo: Alexevia.

¿Qué es Alexevia? Es un edulcorante que únicamente contiene Stevia. No contiene otros edulcorantes añadidos.

¿A quién va dirigido Alexevia? A diabéticos, por supuesto, que no deben consumir edulcorantes con Índice Glucémico(como puede ser el caso del Almidón o Maltodextrina, ¡Ojo al etiquetado!). A pacientes con cardiopatías, recordemos, muchos de los edulcorantes antes mencionados vienen presentados en forma de sales, que pese a no contener cantidades muy significativas, mejor evitarlas. A embarazadas, las cuales tienen contraindicado el uso de sacarina. A pacientes con patologías intestinales, ya que como se ha mencionado con anterioridad los polialcoholes(xilitol, sorbitol, glicerol, eritritol…)son laxantes y por tanto afectan a la microbiota intestinal. Y cómo no, Alexevia está dirigido a todas aquellas personas que hayan decidido consumir Stevia y no otras sustancias que poseen Índice Glucémico o edulcorantes añadidos.

 

El mundo de la alimentación en general y del azúcar en particular es muy extenso variado, está en constante evolución y cada vez se destina más tiempo a estudiarlo. ¿Por qué? Porque cada vez hay más evidencia de que “somos lo que comemos”, que muchas de las patologías de nuestra sociedad son una consecuencia de nuestros hábitos alimenticios y de nuestra elección de comida en el día a día. Por ello las grandes organizaciones de la salud a nivel Estatal y Mundial están tan preocupadas y es por ello también por lo que debemos de tomar conciencia. Nosotros de primeros como adultos que somos y más importante si cabe, los niños; hacer que sean conscientes y consecuentes., ¿Cómo? De forma educacional y, sobre todo, sirviendo de ejemplo.

 

 

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